Aromáticas y culinarias

Las aromáticas se cultivan en las casas con fines culinarios, pero año a año ganan presencia en jardines y terrazas, formando macizos de una única especie, mezcladas con otras en busca de contrastes de color, o en solitario en sencillos tiestos de barro.

Cultivar hierbas aromáticas es sencillo: son plantas muy agradecidas y la mayoría tan solo requiere un emplazamiento soleado y un suelo que drene bien. Eso sí, se deben elegir las especies adecuadas para las condiciones de soleamiento y espacio que se les puede ofrecer. A la hora de escoger los ejemplares es mejor elegir plantas pequeñas, compactas y con las hojas tersas y frescas; la tierra debe estar húmeda.

Muchos tipos de aromáticas

Existen varios tipos de plantas aromáticas: perennes, caducas, anuales y bianuales. Las perennes mantienen las hojas,entre ellas están el espliego o lavanda (Lavandula angutifolia), el cantueso (Lavandula stoechas), la santolina (Santolina chamaecyparissus), el romero (Rosmarinus officinalis) y el tomillo (Thymus vulgaris). Las hierbas caducas suelen perder las hojas en invierno, pero rebrotan en primavera: es el caso de la menta (Mentha piperita), la hierbabuena (Mentha suaveolens) y la salvia farinácea. Entre las anuales, que duran una temporada, se encuentran la albahaca (Ocimum basilicum) y el eneldo (Anethum graveolens)

. Y entre las bianuales, que producen tallos y hojas el primer año y florecen el siguiente, están el comino y el perejil.

La mayoría de ellas tienen aplicaciones culinarias, medicinales, como ambientadores e incluso como repelentes de insectos (polillas, mosquitos, moscas), que no soportan su intenso aroma.