Un jardín en el mar

Imagen5El gran reto era construir un jardín sin perder las maravillosas vistas que tiene esta parcela malagueña; había que permitir que el mar entrara en el jardín y se confundiera con él. Para lograrlo se formó una primera barrera defensiva a base de ágaves y cactus en el límite de la ladera y se domesticó con un seto bajo de Teucrium fruticans para que su tono azulado se diluyera con el mar. A continuación se creó una gran pradera a base de tepes de bermuda y junto al porche se plantaron aromáticas y plantas de flor formando ondas y se remató con árido blanco simulando las olas del mar y su espuma. Para la zona de la piscina se eligieron distintas especies de palmeras que, junto a los muebles de madera tropical, le otorgaban un toque exótico y proporcionaban intimidad y sensación de profundidad sin ocultar vistas.

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